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Especial Compra de Vivienda

PROBLEMAS CON LAS AGENCIAS DE VIAJES

VACACIONES FALLIDAS O RUINOSAS
Cuando surgen problemas con las agencias de viaje

Puede ocurrir que tras contratar con una agencia de viaje unas estupendas vacaciones, al final se queden en el aire, porque nos hemos echado atrás, o porque la agencia ha decidido suspender el viaje. También puede ocurrir que el viaje se realice pero que resulte un desastre. Las situaciones son distintas, y nuestros derechos también. Aquí le explicamos qué es lo que puede reclamar en cada caso.

VACACIONES DE PESADILLA
Por fin podremos disfrutar de esos días de descanso con los que tanto hemos estado soñando durante todo el año, dudando si preferimos pasar nuestras vacaciones bajo un cocotero en una isla caribeña dejándonos querer por la naturaleza, disfrutarlas a toda marcha a ritmo trepidante cámara en mano pateándonos museos y obras arquitectónicas de una cosmopolita ciudad, o esquiando en los Alpes suizos. Eso, si es que somos de los afortunados que podemos darnos ese lujo, aunque sólo sea una vez al año. Ya hemos decido el sitio y hemos contratado con una agencia de viajes un paquete turístico que incluye viaje, alojamiento y varias excursiones interesantes por un precio moderado, mucho más ventajoso que si hiciéramos el viaje por nuestra cuenta. A no ser que ocurra la catástrofe, todo se vislumbra de película.
Pero cuando llega el momento de la verdad, resulta que las vacaciones programadas no resultan tan estupendas como esperábamos. Al llegar a nuestro lugar de destino las cosas no funcionan como debieran, lo que encontramos no tiene nada que ver con lo que la agencia de viaje nos había ofrecido antes de contratar el viaje, y resulta que los días que nos habían prometido de ensueño y relajación, se han convertido en un auténtico tormento, y lo que es peor, nos sentimos engañados.
¿Qué podemos hacer, a quien podemos acudir en un país extranjero para que nos den una solución? Desgraciadamente, si la agencia de viajes con la que contratamos se desentiende del asunto, o la solución que nos propone nos resulta insatisfactoria, poco podemos hacer al respecto, y habremos de esperar pacientemente la vuelta a nuestra ciudad para iniciar la correspondiente reclamación a la agencia de viajes por daños y perjuicios. Es por ello, por lo que conviene que tengamos presente algunas recomendaciones antes de contratar nuestro viaje y durante el mismo, a fin de que aunque no podamos evitar por completo cualquier desaguisado o desagradable sorpresa, al menos, tengamos la certeza de que hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano para evitarlo, y en cualquier caso, que desde el principio hemos actuado correctamente sin dejar cabos sueltos, por si después es preciso interponer una reclamación.

Antes de contratar:
- Procure contratar con agencias de viajes de las que ya tiene buenas referencias, y que estén adheridas al Sistema Arbitral de Consumo. Esto lo sabrá por el distintivo característico que exhibe al público.
- Atienda con atención al folleto publicitario proporcionado por la agencia, y asegúrese de que coincide con las condiciones del viaje que va a contratar. Este folleto conviene que no lo tire si después decide contratar.
- Exija que le den por escrito las condiciones y características pormenorizadas del viaje, tales como precio total, identificación de los hoteles y su calidad, duración del viaje, medios de transporte, itinerario, comidas, precio de las excursiones, porcentaje de la reserva, etc., y cualquier otra circunstancia especial.
- Exija que le entreguen un contrato por escrito, en el que figure los datos precisos como precio total del viaje, cantidades entregadas a cuenta, identificación del viaje, etc.
- Guarde toda la documentación que le entregue la agencia, principalmente el contrato y los justificantes de las cantidades entregadas.

Durante el viaje:
- Lleve a mano el teléfono de la agencia, y no dude en comunicarles cualquier eventualidad. Es conveniente también que consiga el teléfono de la agencia mayorista.
- Consiga documentación que pudiera probar las anomalías que detecte en caso de haberlas, como por ejemplo, facturas, folletos del hotel donde se aloja, tickets de compra, incluso fotografías en caso necesario con vistas a una futura reclamación.

Nuestro gozo en un pozo: Una vez de vuelta a casa, si considera que ha habido irregularidades en el viaje que contrató, no dude en ponerse en contacto con la agencia, expóngale sus quejas y solicite una indemnización por los daños causados. Caso de no obtener respuesta favorable, acuda a la Asociación Consumo 2000 u otra asociación de consumidores de su confianza, a la Oficina de información al Consumidor, o el Servicio Territorial de Consumo, donde le realizarán todas las gestiones necesarias para tramitar y resolver sus quejas. Y recuerde, que siempre tendrá la posibilidad de solucionar su reclamación a través de las Juntas Arbitrales de Consumo de forma directa. Como le explicamos en el artículo referente al arbitraje en este mismo ejemplar, las resoluciones de la Junta Arbitral de Consumo son tan vinculantes como cualquier sentencia judicial, con la diferencia de que el procedimiento es gratuito, más rápido y sencillo. La única pega es que si la agencia de viajes no está ya adherida al sistema arbitral o no acepta someterse al arbitraje, no tendrá más remedio que acudir a la vía judicial.

VIAJE A NINGUNA PARTE
Puede ocurrir que el viaje que hemos contratado con la agencia no llegue a realizarse. Las causas pueden ser bien variadas, bien porque hemos sido nosotros los que al final hemos decidido anularlo, bien porque ha sido la agencia la que nos ha dejado con las maletas preparadas, o sencillamente, porque es materialmente imposible llevarlo a cabo. Las consecuencias en cada caso son distintas, y las posibilidades de reclamar lo que hemos pagado por adelantado e incluso una indemnización, evidentemente también. Veamos cada una de estas posibilidades.

Me quedo en casa
Después de contratar el viaje con la agencia, y de pagar parte o la totalidad del precio, resulta que nos es imposible hacerlo como teníamos previsto, o que nos lo hemos pensado mejor y ya no nos interesa. ¿Qué pasa con el dinero que ya hemos entregado, deberemos pagar alguna indemnización a la agencia?. El tema dependerá del tipo de viaje que hayamos contratado y del motivo de la anulación.

Anular un viaje combinado:
- Si anulamos el viaje por razones de fuerza mayor, es decir, por una desgracia independiente de nuestra voluntad como una enfermedad o fallecimiento que nos impide efectuar el viaje, no tenemos que indemnizar a la agencia por la anulación, y por lo tanto, la agencia nos deberá reintegrar las cantidades que pagamos. No obstante, eso es en la teoría, porque en la práctica, la mayoría de las agencias nos intentarán cobrar o nos retendrán directamente las correspondientes cantidades que ya hemos entregado, en concepto de penalización por haber anulado el viaje.
- Si la imposibilidad se debe a un evento imprevisible que irremediablemente obliga a suspender el viaje, como por ejemplo un terremoto, una guerra, o cualquier otra catástrofe por el estilo en la que nada tengan que ver ni la agencia ni el cliente, los perjuicios son para ambos por igual, y ninguno de ellos podrá exigir al otro indemnización por la suspensión del viaje.
- Si la anulación no se debe a ninguna razón de fuerza mayor, sino a nuestra voluntad, porque simplemente hemos cambiado de idea, o porque la fecha no nos viene bien, aunque también tengamos derecho a que la agencia nos devuelva las cantidades que entregamos a cuenta del precio, la agencia podrá retener como indemnización por los perjuicios que le hemos causado con la anulación, una cantidad que dependerá de la antelación con que la hagamos, sin contar además con una compensación por gastos de gestión y anulación que podrán cobrarnos, si así se ha establecido en el contrato y la agencia los justifica, por lo que nos puede salir por un pico anular el viaje en el último momento.
* Anulación del viaje en momento de la salida: la indemnización a pagar a la agencia será de la totalidad del precio del viaje, pudiendo exigirnos lo que quede pendiente de pago.
* Anulación del viaje dos días antes de la salida: la indemnización a pagar a la agencia será del 25 % del importe total del viaje.
* Anulación del viaje entre los tres a diez días antes de la salida del viaje: la indemnización a pagar a la agencia será del 15 %.
* Anulación del viaje entre los once a quince días antes de la salida del viaje: la indemnización a pagar a la agencia será del 5 %.

Anular el billete de viaje
Pero si lo que hemos contratado con la agencia no es un viaje combinado, sino únicamente un billete, el tema es muy distinto. Una vez que hemos comprado el billete, si después decidimos anular el viaje, la agencia no nos devolverá ni un duro, pues no depende de ella, sino del transportista en cuestión, concretamente de las condiciones del billete.
Generalmente, cuando se adquieren billetes a través de una agencia de viaje, suelen ser de tarifa reducida, billetes que de anularse no dan derecho a ninguna devolución, por lo que antes de lanzarse a su compra asegúrese que efectivamente va a utilizar el billete, a no ser que encuentre a otra persona que viaje en su lugar.

CAMBIOS DE ÚLTIMA HORA
Pero, ¿qué ocurre si es la agencia la que suspende el viaje?, ¿Y si cambia el precio o las condiciones del mismo por su propia voluntad después de contratarlo?
Si la agencia decide suspender el viaje o cambia los contenidos, Vd. podrá optar entre recibir las cantidades que ya entregó o realizar otro viaje, además de indemnizarle con una cantidad que variará dependiendo de la antelación.
Si la agencia suspende el viaje o hace cambios dos días antes de su salida la indemnización será el 25 % del importe del viaje.
Si la agencia lo comunica de entre tres a catorce días antes de la salida prevista, la indemnización será del 15 %.
Y si realiza los cambios con una antelación de quince a dos meses, la indemnización será del 5 %.
No obstante, si el viaje se suspende porque no había suficiente número de plazas cubiertas, la agencia le devolverá el dinero que Vd. entregó, pero no tendrá derecho a ninguna indemnización, siempre que la agencia haya especificado muy claramente en el contrato que ha firmado con Vd., como condición necesaria para la realización del viaje un determinado número mínimo de viajeros.
Finalmente decir, que la agencia no puede unilateralmente modificar al alza el precio del viaje, salvo que tales subidas se deban a modificaciones de tarifa de transporte o cambio de divisas, que tal posibilidad ya se contemple en el contrato, y que además se le comunique con 20 días de antelación a la fecha de salida. Si no es así, la agencia no puede exigirle ninguna diferencia por el aumento de precio, y cualquier revisión del precio en tal sentido se entenderá nula.


Categoria: CONSUMO


COMERCIO ELECTRÓNICO

COMERCIO ELECTRÓNICO
Al alcance de todos

Para el consumidor, las ventajas del comercio a través de Internet son muchas, como la comodidad o la facilidad para comparar distintas ofertas y precios. Pero también tiene inconvenientes, como la identificación de la empresa con la que se contrata, la seguridad en los medios de pago, la confidencialidad y protección de los datos personales, o las dificultades que pueden presentarse a la hora de reclamar.


Comprar a través de Internet tiene una serie de ventajas para el consumidor. Ofrece variadas posibilidades de elección, ahorro de tiempo, comodidad, y muchas veces a precios más bajos. Sin embargo, todavía en España, tanto las empresas como los usuarios y consumidores son algo reacios a lanzarse a la red. Todavía la desconfianza a las novedades tecnológicas y la preferencia al trato personal, inclina la balanza hacia el comercio tradicional.
La aparición del comercio electrónico en la vida cotidiana de los ciudadanos ha supuesto un cambio fundamental que ha requerido de inmediato la aprobación de numerosas normas y controles administrativos. Se trataría de partir de cero ante los múltiples problemas nuevos que el comercio electrónico supone, ante los cuales el derecho tradicional en ocasiones, no sólo es insuficiente y presenta lagunas, sino que incluso es incompatible con la propia dinámica que supone el comercio electrónico.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que la utilización de Internet puede suponer la intromisión en el ámbito personal y familiar del consumidor, pues tiene que proporcionar sus datos personales si quiere contratar o adquirir determinados servicios o productos. Esto hace que sea necesario controlar la utilización que puedan realizar de nuestros datos personales sin nuestro consentimiento.
El gran reto para todos, empresas y consumidores, es conseguir la total seguridad de las transacciones electrónicas para permitir un mejor desarrollo de este sistema comercial. Por ello, como consumidores nos corresponde saber nuestros derechos a la hora de contratar, por muy complicado que parezca. Ello no nos asegura cien por cien que nunca vayamos a tener problemas, pero al menos nos evitará más de un disgusto.
A continuación le explicamos aquellas cuestiones que debe saber cuando decida beneficiarse de las posibilidades que le ofrece el comercio electrónico.

PROBLEMAS EN LA CONTRATACIÓN ELECTRÓNICA
Las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías al permitir la transmisión de datos o de información de forma casi ilimitada y prácticamente instantánea, quiebran los principios clásicos de la contratación tradicional.
En el comercio electrónico hay unos problemas específicos derivados de las características de esta forma de contratación que conviene tener presentes.

1.- Identificar al profesional o empresa
Se trataría de estar seguros de que contratamos con la empresa o profesional que dice ser. El consumidor puede identificarlo bien por un número de teléfono, por correo electrónico o por una página Web. Es recomendable contratar con empresas o profesionales que dispongan de certificados reconocidos que confirmen su identidad.

2.- Autenticidad y valor de los documentos electrónicos
La mayoría de las legislaciones exigen que los contratos se plasmen a través de un soporte físico, generalmente por escrito, y con firma, (signo inequívoco de la voluntad de las partes) para probar la existencia del contrato y de sus condiciones.
Con el fin de garantizar la autenticidad de un documento electrónico se adoptan medidas como las técnicas de criptografía, y la utilización de la firma electrónica.
Los mecanismos de la firma electrónica garantizan que la información proviene de una determinada persona y que dicha información es auténtica.
Un documento electrónico constituye un medio de prueba con plena validez en un juicio a efectos de acreditar los hechos en él contenidos. No obstante, su mayor o menor eficacia probatoria dependerá de las circunstancias que acrediten la veracidad de lo documentado y la autoría de la firma electrónica utilizada en el documento.
La firma electrónica puede ser avanzada, o además reconocida. La firma electrónica avanzada es aquella que permite identificar al firmante, y la firma electrónica reconocida es la que además se basa en un certificado reconocido y que se ha generado a través de un dispositivo seguro de creación de firma. Solamente la firma electrónica reconocida tiene el mismo valor que la firma manuscrita en relación con los datos consignados en papel.

3.- Contratación a distancia
En la contratación electrónica, al ser un contrato a distancia, puede ocurrir que las partes contratantes, el consumidor y el empresario o profesional, se encuentren en distintos países, con distintas normas, y sea necesario determinar qué ley será la aplicable y cuáles serán los tribunales que conocerán del asunto en caso de litigio. También será preciso saber cuándo tiene eficacia el contrato que se ha celebrado.

¿Cuándo tiene eficacia el contrato?
Un contrato electrónico tiene plena eficacia desde el mismo momento en que el profesional o empresario, que generalmente es el que realiza la oferta, tiene conocimiento de que el consumidor ha aceptado la misma, salvo que las partes hayan establecido otra fecha en el contrato.
El profesional o empresario que hizo la oferta tiene que confirmar la recepción de la aceptación hecha por el consumidor, salvo que el contrato se haya celebrado exclusivamente a través del intercambio de correo electrónico.
La falta de respuesta por parte del consumidor a una determinada oferta nunca puede considerarse como aceptación. Si se produce el envío del producto o se presta el servicio se consideraría como un envío no solicitado.
¿Dónde se ha celebrado el contrato?
El contrato se entiende que celebrado en el lugar de la residencia habitual del consumidor. Esta cuestión es importante en el caso de reclamar judicialmente, ya que el lugar de celebración será el que determine el juzgado competente para conocer de cualquier litigio relacionado con el contrato.
¿Se aplicará al contrato la ley española?
En principio, se aplicará la ley española cuando un consumidor español contrate con una empresa española o que ofrezca sus servicios a través de un establecimiento permanente situado en España, o bien pertenezca a un Estado miembro de la Unión Europea (pero sólo en determinados supuestos).
Si la empresa con la que contrata un consumidor español no pertenece a un Estado miembro de la Unión Europea, ni tampoco tiene la empresa su establecimiento permanente en España, no se puede saber a priori cual será la ley aplicable al contrato ni los tribunales que serán competentes, y dependerá de lo que dispongan las normas de derecho internacional privado y los Tratados internacionales suscritos sobre la materia. Esto conlleva una gran inseguridad para el consumidor, ya que si surgen problemas con la empresa extranjera con la que contrató electrónicamente, después puede encontrarse que ni son competentes los tribunales españoles, ni se aplica la ley española.

CONDICIONES GENERALES Y CLÁUSULAS ABUSIVAS
En los contratos de adhesión, la empresa o profesional fija unilateralmente las cláusulas del contrato, y el consumidor únicamente se adhiere a dichas cláusulas.
Con frecuencia hay un desequilibrio importante entre las obligaciones y derechos de las partes, a favor de la parte más fuerte, la empresa, y en perjuicio de la más débil, el consumidor o usuario, por lo que hay que tener mucho cuidado para que no se deslice alguna cláusula abusiva en el contrato.
En este punto, no debe olvidar que como consumidor Vd. tiene los siguientes derechos:
1.- Se le debe facilitar con 3 días de antelación a la celebración del contrato, información sobre todas la cláusulas del contrato.
2.- Después de contratar debe recibir por escrito o en soporte duradero, todas las condiciones generales del contrato.
3.- A la empresa o profesional le corresponderá probar que: informó previamente al consumidor; entregó las condiciones generales; y se realizó la contratación.
4.- El consumidor dispone de un plazo de siete días hábiles para resolver el contrato sin que se le origine ningún gasto, a partir de la entrega del bien o celebración del contrato en caso de tratarse de una prestación de servicios

COMUNICACIONES COMERCIALES POR INTERNET
Las comunicaciones comerciales que se realizan a través de medios electrónicos, como es Internet, deben estar claramente identificadas como tales, indicar la persona que las realiza, y si incluyen una oferta promocional, las condiciones para participar.
Si las comunicaciones comerciales se realizan a través del correo electrónico, al comienzo se debe incluir la palabra “publicidad”, y no podrán enviarse si no han sido previamente solicitadas o autorizadas por su destinatario.
No obstante, se permite que una empresa o profesional nos remita publicidad no solicitada a través del correo electrónico, si ya tenemos una relación contractual previa con ella, siempre que la publicidad se refiera a sus productos o a otros similares y no nos hayamos opuesto al tratamiento de nuestros datos.

CONOZCA SUS DERECHOS
Sepa que en la contratación electrónica, Vd. tiene los siguientes derechos:

1.- Derecho a la información
El consumidor debe haber recibido en el momento de ejecutarse el contrato por parte de la empresa, información por escrito o en soporte duradero del documento de desistimiento y de las condiciones para ejercer este derecho, la dirección donde el consumidor pueda presentar sus reclamaciones, y la información sobre los servicios postventa y garantías comerciales.
Si la empresa no cumple esta obligación, el plazo de siete días que tiene el consumidor para desistir se amplia, y empieza a contarse desde que reciba el consumidor la información, o de no enviarse, el plazo será de tres meses.
Además, el consumidor debe tener acceso a través de medios electrónicos, de forma fácil, directa y gratuita de determinada información, (lo más sencillo para la empresa es incluirla en su página Web).
Esta información se refiere a los siguientes datos: su nombre o denominación social y número de identificación fiscal; su residencia o domicilio, o en su defecto la dirección de uno de sus establecimientos permanente en España; su dirección de correo electrónico, y cualquier otro dato que permita establecer con él una comunicación directa y efectiva; datos de su inscripción en el Registro; información clara y exacta sobre el precio del producto o servicio, indicando si incluye o no los impuestos aplicables y, en su caso, sobre los gastos de envío; datos de la autorización administrativa y órgano supervisor de la misma, en caso de que la actividad estuviese sujeta a autorización administrativa previa; si ejerce una profesión regulada, deberá indicar: los datos del Colegio profesional al que pertenezca; título con el que cuente; Estado que se lo expidió; y normas que le son aplicables a su profesión; códigos de conducta a los que esté adherido en su caso, y forma de consultarlos electrónicamente.
Antes de contratar, el consumidor debe haber sido informado de forma clara y comprensible: sobre los trámites a seguir para celebrar el contrato; las condiciones generales del contrato; si se archivará el documento electrónico en que se formalice el contrato y si éste va a ser accesible; de los medios técnicos disponibles para identificar y corregir errores en la introducción de los datos; y de la lengua o lenguas en que pueda formalizarse el contrato.
Después de contratar, la empresa o profesional que realizó la oferta está obligada a confirmar la recepción de la aceptación por el consumidor. Para ello puede enviar un acuse de recibo por correo electrónico a la dirección que el aceptante haya señalado, en el plazo de las 24 horas siguientes a la recepción de la aceptación. O bien se puede confirmar la aceptación recibida por un medio equivalente al utilizado en la contratación, tan pronto como el aceptante haya completado dicho procedimiento, siempre que la confirmación pueda ser archivada por su destinatario.

2.- Recibir el bien o servicio contratado en plazo
Si el bien o servicio solicitado por el consumidor a la empresa no está disponible, el consumidor será informado de ello y podrá recuperar lo que haya pagado cuanto antes, y a más tardar en 30 días. Si no se le devuelve el dinero en plazo, el consumidor tiene derecho a que se le pague el doble de lo que pagó, con independencia de exigir una indemnización por daños y perjuicios.
Pero si informa al consumidor antes de celebrar el contrato de la posibilidad de que lo solicitado no esté disponible, la empresa puede suministrarle otro producto o servicio de características similares de igual o superior calidad, y el consumidor sólo podrá ejercer su derecho de desistimiento.
Salvo que las partes hayan acordado otra cosa, la empresa debe cumplir el contrato como máximo en el plazo de treinta días desde que el consumidor le haya comunicado su pedido.
Desde que el consumidor paga el precio, la empresa incurre en mora si no cumple el contrato a tiempo. Si no cumple el plazo, el consumidor puede escoger entre exigir el cumplimiento del contrato o bien resolver el mismo, con indemnización por los daños sufridos y el abono de intereses en ambos casos.

VÍAS PARA RECLAMAR
Aquí dispone, como en cualquier relación de consumo de dos vías para reclamar, la vía judicial, y la extrajudicial.
Vía extrajudicial
Los consumidores españoles pueden acudir al arbitraje de consumo para dirimir los conflictos que puedan surgirle a consecuencia de la contratación electrónica o vía Internet con empresas o profesionales.
El arbitraje de consumo es un sistema rápido, cómodo y gratuito. El conflicto es resuelto por un Colegio arbitral que en un primer momento intentará un acercamiento entre las partes, y si no es posible, emitirá un laudo con idéntico valor que una sentencia judicial. Es un sistema especialmente apto en la contratación electrónica, pues dicho arbitraje puede realizarse a través de medios telemáticos.
No obstante, el sistema arbitral es un sistema voluntario para las partes, por lo que o bien el reclamado está adherido con carácter general al arbitraje, o bien lo acepta para la reclamación concreta. Conocerá las empresas adheridas al arbitraje de consumo por el logotipo que exhiben al público.

Vía judicial
Si no es posible acudir al arbitraje de consumo, podrá presentar una demanda contra una empresa o profesional por incumplimiento del contrato, cumplimiento defectuoso, daños y perjuicios sufridos por defectos del producto, publicidad engañosa, etcétera.
Si se trata de empresas españolas o con establecimiento permanente en España podrá demandar en los tribunales de su domicilio, y al contrato se le aplicará la ley española.
Si se trata de empresas situadas en un país perteneciente a la Unión Europea será aplicable la ley española en determinados supuestos, y en cualquier caso si ofrece sus servicios a través de un establecimiento permanente situado en España.
El problema se presenta cuando contrate con empresas extranjeras situadas fuera de la Unión Europea, en cuyo caso no es posible determinar a priori los tribunales que serán competentes para conocer del asunto ni la legislación que le será aplicable.

CONSEJOS PARA CONTRATAR A TRAVÉS DE INTERNET
- El contenido de la publicidad que realice el profesional sobre un producto o servicio es exigible por el consumidor o usuario al que se dirige. Las ofertas serán válidas durante el período que fije el oferente o, en su defecto, durante todo el tiempo que permanezcan accesibles a los destinatarios del servicio.
- Es más recomendable contratar con empresas situadas en España, por varias razones. Si le surgen problemas y tiene que reclamar serán competentes nuestros Tribunales y se aplicará la ley española. Y además, los gastos de transporte serán menores si se trata de una empresa situada en España que si se encuentra en Estados Unidos, por ejemplo.
- Al comparar los precios, incluya todos los gastos, tales como impuestos o gastos de transporte, pues podría ocurrir que un precio bajo en realidad no es tal. Si no se acuerda nada, los gastos de entrega y transporte serán a cuenta del comprador.
- Compruebe que la empresa o profesional se identifica con su nombre y dirección, o teléfono de contacto. La dirección de la página Web y del correo electrónico no bastan para saber con certeza con quien está contratando.
- Contrate con empresas que dispongan de un certificado digital que confirme su identificación, de modo que esté seguro que Vd. contrata efectivamente con quien dice ser.
- Elija empresas, cuya página Web esté instalada en un servidor seguro, para comprobarlo, en el navegador deberá aparecer una llave o un candado cerrado según sea Nestcape o Explorer respectivamente. No obstante, esto por sí mismo no será suficiente para garantizar que nuestros datos viajan totalmente seguros y que nadie puede interferirlos. Otra forma de asegurarse que se contrata con empresas de confianza es comprobar si están o no consolidadas en el mercado, es decir, que llevan tiempo funcionando en la web.
- Si para acceder a una determinada página Web es necesario aceptar cookies (que son ficheros de datos), y los datos del cookie permiten identificarnos sin que hayamos dado el consentimiento para el posterior tratamiento automatizado de esos datos, puede considerarse que se han obtenido ilegalmente, y ser objeto de sanción por la Agencia Española de Protección de datos.
- Obtenga en documento impreso, copia de la página Web visitada, y en concreto de la página en la que se informa de las condiciones y precio del producto o servicio contratado, así como resguardo de la transacción efectuada.
- Si puede elegir, prefiera el pago contra el reembolso, ya que no pagará nada hasta que tenga a su disposición el producto. Aunque lo normal en Internet es anticipar el pago con tarjeta de crédito. Es aconsejable utilizar una tarjeta destinada exclusivamente para pagar a través de Internet, y después comprobar que el cargo coincide con el precio pactado.
- Compruebe de inmediato que el producto recibido concuerda con el que ha contratado.
- Tenga sus ordenadores libres de virus, instalando programas antivirus actualizables, y adopte otro tipo de medidas de seguridad como cortafuegos, para impedir que cualquier tercero pueda rastrear los datos de su ordenador y hacer un uso indebido de los mismos.
- Contrate con empresas que estén adheridas al arbitraje de consumo, aunque no le evitará tener problemas, al menos le garantiza que en caso de conflicto, éste se resolverá de forma sencilla.
- Si considera que no se han cumplido las condiciones contratadas o que el contrato se ha cumplido de forma deficiente, no dude en reclamar. Primero, a través del arbitraje de consumo, y si no es posible, a través de la vía judicial. En las Asociaciones de consumidores le indicaremos las vías y posibilidades de éxito de su reclamación.
- Y recuerde que determinadas prácticas comerciales constituyen una infracción administrativa, e incluso un delito. Ante ello, es imprescindible que denuncie los hechos.

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